No compres animales.

  • 8 diciembre, 2018

( Prensa Misión Nevado 08-12-2018). El comercio de animales es una de las formas de lucro más graves y crueles que se conocen, como es una conducta socialmente aceptada desde tiempos inmemoriales, es difícil trascender las circunstancias que alimentan el comercio tanto legal como ilegal de animales.
Podríamos decir que, así como hace tres o cuatro siglos, el tráfico y comercio de esclavos era una fuente de ingresos importante en el mundo, hoy lo es la compra-venta de animales de todo tipo y para todo uso.

 

 

El nuevo informe, producido por el Centro Mundial de Vigilancia de la Conservación de las Naciones Unidas (UNEP-WCMC, por sus siglas en inglés), encontró que 14 millones de especímenes y un millón de kilogramos de productos son traficados legalmente, cada año, en una industria que reporta ganancias de 128 millones de dólares anuales.
Esta injerencia en la biodiversidad viene de la mano de la industria extractiva y de la deforestación para generar un agravante en el desastre ecológico que estamos viviendo.
Los animales no son mercancía, los hemos transformado en mercancía pues el capitalismo y el oscurantismo religioso de la antigüedad todo lo concebía como vendible, comercializable, conquistable y subyugable.
Todo debía ser útil al propósito del propietario, el caballo para transporte, el perro para cuidarlo, el gato para cazar roedores, así hasta nuestros días, donde hay gente que compra un perro para tenerlo aislado en una platabanda, pasando hambre, sol y lluvia, para que no le entren a su propiedad.

Es hora de que cambiemos el paradigma y pongamos el acento en valorar la vida, estamos en el siglo XXI repitiendo conceptos superados por el desarrollo de la humanidad. Hoy sabemos, y la ciencia lo ha demostrado, que nuestros animales de compañía pueden salvar nuestra vida porque son seres de amor incondicionales.

 

Con cariño, están en nuestras depresiones, en nuestra falta de afecto, en nuestras enfermedades, cubriendo nuestras perdidas y cambiando el sentido de nuestras vidas, proporcionándonos alegría y tranquilidad.

Rescatar a un animal abandonado nos posiciona de una manera diferente ante nosotros mismos, pues no es igual comprar un libro, que comprar un gato.

T/ O R