Reflexiones sobre el Día Mundial de los Animales

  • 17 octubre, 2018

El 4 de octubre 1182 nació en Italia un hombre que dejó como enseñanza a la humanidad que debemos comprender cuál es nuestro lugar en la Tierra, ya que el bienestar nuestro está integrado al bienestar de todos los animales y el medio ambiente.

Este hombre decidió entregarse de lleno a la fe cristiana desde la pobreza y la humildad dedicado a servir y ayudar no solo a sus semejantes, sino también a todos los animales, a los que consideraba hijos de Dios y llamaba “hermanos”

Giovanni di Pietro Bernardone, fue canonizado el 16 de julio de 1228 como San Francisco de Asís, abanderado de la lucha por la unión de las especies y el respeto para la convivencia en base al amor y a la dedicación por la exaltación de la vida.

En el año 1929, el 4 de octubre, día de su natalicio,  fue declarado Día Mundial de los Animales, por iniciativa de la Organización Mundial de Protección Animal en un congreso celebrado en Viena. El objetivo principal era generar una solución al problema de las especies en peligro de extinción.

La Declaración Universal de Derechos del Animal, fue proclamada el 15 de octubre de 1978 y aprobada por la Organización de la Naciones Unidas. Esta declaración establece que todo animal posee derechos y señala que el desconocimiento y desprecio de esos derechos han conducido y siguen conduciendo al hombre a cometer crímenes contra la naturaleza y contra los animales.

El  Cardenal Jorge Mario Bergoglio al ser ungido Papa de la Iglesia Católica eligió el nombre de Francisco  en honor a San Francisco de Asís el 13 de marzo de 2013. La segunda encíclica de su pontificado, Laudato si’ (en español, Alabado seas), que tiene por tema central la conservación del ambiente con particular énfasis en la búsqueda de una «ecología integral», reproduce en su título las primeras palabras del Cántico de las criaturas del santo de Asís.

Millones de fieles católicos y creyentes de distintas religiones, personas conscientes y sensibles en el mundo, tiene el deber de reflexionar sobre el mundo en el que vivimos y sumarse a esta ola que desde hace 790 años viene sumando esfuerzos y voluntades para que el sueño de ser hermanos sea una realidad y no una utopía.

En Venezuela en varios países del mundo cada día somos más los que amamos a nuestros animales y trabajamos por ellos.

T/OR